
El mundo tendrá la mirada puesta en Estados Unidos mañana miércoles, 2 de abril, cuando comience la jornada que el expresidente Donald Trump ha bautizado como el «Día de la Liberación».
El día promete marcar el inicio de una ofensiva comercial o una guerra comercial prematura, en la que planea imponer una serie de aranceles a las importaciones extranjeras, con el argumento de reducir la dependencia del país.
El anuncio oficial se realizará a las 3:00 p.m. en un evento denominado Make America Wealthy Again (Hacer a EE.UU. rico de nuevo), en la Casa Blanca, la cita contará con la presencia de todos los miembros de su gabinete.
Las medidas arancelarias no se detendrán ahí. El jueves 3 de abril, Trump prevé anunciar nuevos impuestos dirigidos específicamente al sector automotriz.
La Casa Blanca ya ha adelantado que estas tarifas se aplicarán contra Brasil, India, Corea del Sur y la Unión Europea. No obstante, aún no ha precisado si la UE será sancionada como un bloque o si cada país será evaluado individualmente. Lo que sí ha quedado claro es que, al menos por ahora, no habrá excepciones.
El impacto de estos aranceles podría sentirse en múltiples frentes. En general, los impuestos a las importaciones tienden a trasladarse al consumidor en forma de precios más altos, afectando tanto a las empresas como a los ciudadanos.

Aranceles que vienen
Trump impondrá un arancel del 25 % a todas las importaciones procedentes de países que compren petróleo o gas de Venezuela, incluidos los propios envíos de Estados Unidos.
Además, el jueves entrarán en vigor nuevos gravámenes sobre la industria automotriz: un arancel del 25 % para automóviles importados y, a la medianoche, para vehículos ensamblados en el extranjero. En las próximas semanas, hasta el 3 de mayo, los aranceles se extenderán gradualmente a las autopartes.
La Casa Blanca estima que estos impuestos generarán US$100.000 millones anuales en ingresos.
Aranceles ya vigentes
Desde el 4 de febrero, Trump impuso un arancel del 10 % a todas las importaciones chinas, que duplicó al 20 % un mes después.
Además, los aranceles adicionales sobre el acero y el aluminio entraron en vigor el 12 de marzo, fijando un gravamen del 25 % para ambos metales tras la eliminación de exenciones.
Canadá y México también han sido afectados. Aunque Trump retrasó parcialmente por un mes los aranceles del 25 % sobre la industria automotriz y ciertos bienes bajo el T-MEC, otros productos siguen gravados, como la potasa y productos energéticos canadienses, con un impuesto del 10 %.