Atlántico inaugura el primer ecoproyecto turístico del Caribe colombiano en la Ciénaga de Mallorquín

El proyecto convirtió 7.200 kilos de planta invasora en desarrollo sostenible.

Ciénaga de Mallorquín
Primer ecoproyecto turístico del Caribe colombiano. Foto: cortesía

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Uicn), a nivel mundial se estima que las especies invasoras acuáticas son responsables de hasta el 60 % de las extinciones de plantas y animales en ecosistemas de agua dulce, generando impactos severos sobre la biodiversidad, la seguridad alimentaria y las economías locales en diversos países.

En Colombia, en el departamento del Atlántico, más de 33 cuerpos de agua están afectados por la proliferación de la taruya (Eichhornia crassipes), una planta invasora que bloquea la navegación, reduce la oxigenación del agua y amenaza la pesca y la vida acuática. Una de las principales preocupaciones es la dependencia que tienen más de 150.000 personas de estos ecosistemas para el sostenimiento propio y de sus familias.

Frente a este panorama, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico y la Alianza Colombiana de Instituciones Públicas de Educación Superior, Red Summa, mediante el convenio 016 del 2024, pusieron en marcha un proyecto integral que articula la recuperación ambiental con la generación de ingresos sostenibles y el fortalecimiento del turismo comunitario.

“Lo que busca este proyecto es que los ojos del mundo se centren en el departamento del Atlántico, así como lo hizo México en su momento en algunas de sus regiones. Y yo me atrevería a decir qué más moderna, más sostenible y con mejor tecnología. Este es un proyecto ecoturístico que genera un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación de los recursos naturales”, expresó Jesús León Insignares, director de la CRA.

Esta iniciativa ha beneficiado a comunidades de Repelón, Luruaco, Manatí, Malambo y Sabanalarga (en sus corregimientos de Aguada de Pablo y La Peña), donde más de 250 personas, entre pescadores, artesanos, amas de casa y jóvenes, fueron capacitadas en el aprovechamiento sostenible de la taruya, una problemática convertida ahora en oportunidad.

“Este proyecto es un ejemplo claro de cómo la educación superior pública puede articularse con la gestión ambiental para generar impacto real en las comunidades. No solo estamos recuperando ecosistemas, sino también dignificando y fortaleciendo las capacidades de los pescadores, artesanos y mujeres rurales de nuestro territorio”, aseguró Red Summa.

Las Curramberas Ciénaga de Mallorquín
Los recorridos turísticos por el proyecto están a cargo de las Curramberas. Foto: cortesía

Destacado: Grupo Argos y Tecnoglass inauguran megaobra para Barranquilla

Ejecución del programa

Se desarrollaron más de 70 talleres teórico-prácticos en los que se promovió el uso sostenible de la taruya. Como resultado, lograron la extracción de más de 7.200 kilogramos de esta planta en cuerpos de agua como el Embalse El Guájaro, la Ciénaga de Malambo y los humedales del Canal del Dique. El material recolectado fue transformado en productos artesanales, canastos, bolsos, agendas, abanicos, mediante técnicas de secado, tejido y tinturado, fortaleciendo unidades productivas rurales y promoviendo el emprendimiento local.

Entre los logros destacados del proyecto, se puede resaltar la implementación de un modelo ecoturístico en la Ciénaga de Mallorquín, el cual fue liderado por más de 60 familias del corregimiento de La Playa, el barrio Las Flores y la comunidad de Mallorquín. Los participantes recibieron, por parte del SENA y la cámara de Comercio de Barranquilla, más de 200 horas de formación para prestar servicios turísticos sostenibles, orientados a la conservación del ecosistema.

 “la extracción controlada de la taruya ha mejorado la calidad del agua, facilitado el flujo hídrico y reducido los efectos de la eutrofización, contribuyendo a la recuperación de hábitats para la flora y fauna acuática. Al mismo tiempo, se ha fortalecido la conciencia ambiental de las comunidades, que hoy lideran procesos productivos sostenibles comprometidos con la conservación de sus territorios”, explicó Red Summa.

Los recorridos turísticos están a cargo de embarcaciones artesanales diseñadas especialmente para navegar los caños de la Ciénaga de Mallorquín. Con una duración aproximada de una hora que incluye charla de seguridad y sensibilización ambiental.

Convierta a Valora Analitik en su fuente de noticias